Sami Kallio talló esta mesa redonda en nogal macizo sin una sola junta visible, como si hubiera nacido de un solo árbol. Sus 90 centímetros abrazan exactamente a cuatro personas sin que nadie quede relegado a una esquina. El nogal envejece hacia un marrón chocolate que hará que dentro de veinte años te preguntes cómo era la casa antes de que llegara.