Para las pieles sensibles, la arcilla rosa es la mejor apuesta. Se trata de una mezcla de arcillas blanca y roja. Las mascarillas de arcilla rosa son ricas en hierro y oligoelementos, tienen características muy absorbentes y no son abrasivas. Además, este tipo de arcilla tiene propiedades antiinflamatorias y antisépticas, favorece la circulación y el drenaje interno. A la vez que ayuda con la cicatrización y alivia las pieles dañadas. Si tu piel es sensible y propensa a la irritación y rojeces, esta mascarilla te ayudará a restaurarla a la vez que aporta sensación de calma. Por otra parte, la arcilla rosa ayuda a combatir el envejecimiento al regenerar el colágeno y la elastina. También tiene efectos despigmentantes, por lo que es ideal para disimular las molestas manchas de la piel ocasionadas por el sol o las cicatrices.