Hijo de Zeus y de la bella Semele, Dionisos —Baco para los romanos— fue, según Heródoto, uno de los últimos dioses en incorporarse al Olimpo griego: dios del vino, del entusiasmo y del teatro. Este busto de Baco reproduce una copia romana que muestra al dios en su iconografía más refinada: la de un doncel o efebo de rostro sereno y cabellera de rizos ceñida por la corona. Primero representado varonil y barbudo, la influencia asiática a partir de Praxiteles transformó su imagen en la del joven idealizado que contemplamos aquí, una de las cabezas más bellas de la estatuaria clásica. Material Mármol y resina Dimensiones 15 cm × 22,5 cm Técnica Reproducción hecha a mano Original Copia romana, tipo efebo de tradición praxiteliana Dionisos, el dios del vino y del entusiasmo Dionisos es una de las divinidades más fascinantes de la mitología griega. En su relación ritual con el vino como bebida sagrada, encarna el "entusiasmo" en su sentido original —el dios en el hombre—, reflejando en el ciclo de la vid el renacimiento después de la muerte. Inspirador del ditirambo y de la música, anima también las festividades en las que tienen su origen el drama satírico, la comedia y la tragedia: sin Baco no existiría el teatro tal como lo conocemos. De dios barbado a efebo: la revolución de Praxiteles La imagen de Dionisos evolucionó como la de ningún otro olímpico. El arte arcaico lo mostraba maduro y barbado; a partir del siglo IV a.C., la sensibilidad de Praxiteles y la influencia oriental lo convirtieron en un joven de belleza andrógina y mirada ensoñadora. Las copias romanas difundieron ese modelo por todo el Imperio, y de esa tradición procede el original que inspira este busto clásico. Reproducción artesanal en mármol y resina Se trata de una reproducción artesanal de arte clásico elaborada en mármol y resina, materiales que aportan peso, textura y un acabado fiel al mármol antiguo. Cada cabeza de Baco está hecha a mano en nuestro taller de Barcelona, cuidando el virtuoso modelado de los rizos y la serenidad del rostro. Por eso pueden existir pequeñas variaciones de tono que hacen de cada ejemplar una pieza única, montada sobre peana con vástago metálico para su exposición. Ideas de decoración Con sus 22,5 cm de altura, este busto decorativo es una pieza de presencia notable: perfecto para presidir una estantería, una consola, una vinoteca o la mesa de un despacho. Por su vínculo con el vino y la celebración, es además un regalo original para amantes del vino, sumilleres, bodegueros y gentes del teatro — pocas figuras condensan mejor el placer y la cultura mediterránea. Una pieza con historia Más allá de su belleza, el busto de Baco evoca la vendimia, la fiesta y el poder transformador del arte. Incorporarlo a tu hogar es brindar cada día con más de dos mil años de cultura clásica.