En la pieza "Protecciones" LLuvia Argandoña nos abre las puertas a su mundo interno, esa casa de muñecas donde la familia reside en una representación simbólica y casi onírica, formando una mitología ambivalente y personal. A través de una estética de surrealismo simbólico, la artista proyecta su genealogía afectiva: el caballo blanco como la figura paterna, un escape que se vuelve herencia; una vela como la madre espiritual. Al situar estas figuras frente a la casa blanca, crea una narrativa visual sobre el hogar, los refugios que construimos, la protección y la memoria. Destaca por su mirada introspectiva hacia las narrativas del hogar y posee una vulnerabilidad que se materializa gracias a la maestría técnica. Óleo sobre bastidor, 2026.