Codex Gigas 75 kilogramos. 624 páginas. Ese es el peso del misterioso Codex Gigas, que literalmente significa “libro grande”. Este pesado manual, escrito en latín, encierra una leyenda negra que comienza en el monasterio de Podlazice (República Checa) en 1230. También es conocido como La Biblia del Diablo. Según los expertos, se habría tardado aproximadamente 30 años en escribir un libro que contiene el Antiguo y el Nuevo Testamento; dos obras de Flavio Josefo: el “Ars medicinae” o El arte de la medicina; las “Etimologías” de Isidoro de Sevilla, un calendario y la “Crónica de los bohemios” de Cosmas de Praga, entre otros enigmáticos textos. Sin embargo, según el mito, el Códice fue escrito a mano en una sola noche y por un solo hombre. Un monje benedictino,conocido como Herman el Recluso, cuya intención era redimirse o salvar la vida en vísperas de su ejecución. La única manera en que el monje podía verse completando la imposible tarea era con la ayuda del diablo. Por lo que después de vender su alma, el escriba pudo cumplir la orden y obtener su libertad. La leyenda afirma que este pacto con el diablo puede explicar por qué el Príncipe de las Tinieblas está representado de manera tan destacada en una de las paginas del códice. No obstante, no se sabe dónde comenzó esta leyenda y se sospecha que fue propagada religiosamente. Aunque los retratos del Diablo eran un hecho habitual en el arte medieval, su representación en el Codex Gigas destaca por presentarlo solo en una gran página. A partir de ahí se comenta que el monasterio cayó en desgracia, y la inquietante obra pasaría a formar parte de la colección de libros raros del emperador Rodolfo II de Habsburgo, quien pudo incorporarla a su inquietante biblioteca a finales del siglo XVI tras un largo periplo. La siguiente mención del Codex Gigas es cuando Rodolfo II lo llevó a su castillo en Praga en 1594. Permaneció allí hasta el sitio sueco de la ciudad al final de la Guerra de los Treinta Años en 1648. El ejército sueco saqueó la ciudad y una de los tesoros que se llevaron fue el manuscrito medieval. Así terminó en Estocolmo, donde sobrevivió milagrosamente a un devastador incendio. El libro atrajo la atención de historiadores y científicos, muchos de los cuales lo bautizaron como “La Biblia del Diablo” y lo reconocieron como una de las octavas maravillas de la era. Tras tantas habladurías, por otro lado, comunes en esos siglos la Biblioteca Nacional parece inmune a la maldición del códice y son muchas las personas que lo visitan. Durante su préstamo de un año en Praga, protegido con una tapa de madera, solo en la primera semana fueron diez mil las personas que acudieron a admirar esta joya medieval. El gigantesco manuscrito medieval contiene 624 páginas hechas con pieles de 160 animales diferentes. Estudios posteriores han demostrado que la caligrafía del manual indica que fue escrito por una sola persona que utilizó un tipo de tinta obtenida de insectos triturados.