Procedente de una pequeña parcela co-plantada bajo la montaña de Testeina, este vino nace como un homenaje a la tradición vitícola de Lanzarote. En aquella época, las fincas se plantaban con distintas variedades conviviendo en la misma viña, una práctica que reflejaba la sabiduría del agricultor isleño y su capacidad para trabajar en armonía con el paisaje volcánico. De esta filosofía surge una cofermentación de Malvasía Volcánica y Vijariego Blanco, dos variedades históricas que se complementan de forma natural. La Malvasía Volcánica aporta un carácter aromático intenso, una textura envolvente y una marcada identidad mineral propia de los suelos de ceniza. La Vijariego Blanco, por su parte, aporta una acidez firme y precisa que equilibra el conjunto. El resultado es un vino fresco, profundo y auténtico, capaz de expresar la esencia de un territorio único y de mantener viva una forma de cultivar que define la historia del vino en Lanzarote. Ficha de cata