Fernanda Some Pintura Óleos pastel sobre panel 23x30 cm (Enmarcada 30x40 cm) Este fragmento de un rostro masculino se centra en la boca, en ese lugar donde la emoción se contiene o se rompe. No hay palabras aquí, solo tensión: la piel, el gesto, lo que intenta sostenerse y lo que amenaza con salir. La obra se acerca al duelo desde lo más directo, lo más carnal. No como una idea, sino como una sensación en el cuerpo. Como algo que arde e incomoda. Una emoción que no siempre se puede nombrar, pero que se manifiesta físicamente. Aquí el duelo no es silencioso ni distante. Es crudo. Es materia. Es la evidencia de que sentir también duele en lo tangible. Este retrato fragmentado propone mirar de cerca aquello que muchas veces evitamos: la intensidad de las emociones cuando todavía están abiertas.