Alex is different. She loves to climb trees, play football… It’s a big deal! The other girls do not want to be her friend. Luckily, Alex has a secret talent that makes her very feminine. Through the story of Alex, Rosine Wortemann reminds us that friendship can be the reward of an open mind. / Alex es una niña pequeña a la que le encanta divertirse en el patio del recreo: trepa a los árboles, juega al fútbol, a las canicas… Está preocupada porque éstos son juegos de «niños» y ninguna niña quiere jugar con ella… Un día, pasa por delante de la clase de ballet: ¡ésta es la oportunidad perfecta para compartir algo de diversión con otras chicas! Alex está muy asustada, pero prueba suerte ¡y le sale genial! ¡Sin embargo, ahora tiene tanto talento que las otras bailarinas de su clase están celosas! ¿Se las arreglará para hacer amigos? A través de la historia de Alex, Rosine Wortemann recuerda que la amistad puede ser la recompensa de una mente abierta, sinónimo de curiosidad y tolerancia. En lugar de centrarse sólo en uno mismo, es mejor compartir las actividades que les gustan a los demás.