La flor de árnica es conocida en la farmacopea tradicional por sus excepcionales beneficios para la piel. Hoy en día se encuentra en abundancia en la zona central de Europa y en el norte de España. El mundo de la cosmética y la belleza se ha beneficiado de este principio activo, ya que el extracto oleoso de árnica promueve la hidratación y la regeneración celular. El aceite de árnica tiene propiedades descongestivas, calmantes, antiinflamatorias y activadoras de la circulación sanguínea. Esta planta cuenta, además, con excelentes propiedades antisépticas. De hecho, esta planta es capaz de eliminar bacterias y fortalecer el sistema inmunológico. Es un fabuloso remedio natural para las luxaciones, golpes, traumatismos y torceduras. Mejora los casos de irritación, acné o eczema y ayuda a aliviar dolores neuronales, articulares, reumáticos y musculares, facilitando la buena cicatrización de las heridas. Esta planta medicinal es útil, además, para regular la grasa de la piel o cuero cabelludo con seborrea y contribuye a disimular la apariencia de las estrías.