El cuchillo, modelo F-117K, está fabricado con acero inoxidable Böhler N690-CO, un martensítico con 1.07 % de carbono, 17 % de cromo, 1.1 % de molibdeno, 1.5 % de cobalto, 0.4 % de manganeso y 0.40 % de silicio, muy popular en cuchillería táctica, de supervivencia y de cocina premium con excelente equilibrio entre retención de filo y tolerancia a la corrosión. Es habitual en cuchillos de buceo gracias a que el molibdeno y el cromo lo hacen resistente a las picaduras del agua salada. El cobalto y el vanadio lo hacen excelente en retención de filo. Las cachas son piezas macizas de ébano, facetadas como el avión furtivo, a juego con unos separadores en verde simulando el color del HUD y los instrumentos de la cabina en visión nocturna. La funda es una saya en madera de ébano con detalles geométricos y forrada en su interior con alcántara negra para proteger la hoja de rayaduras. Mi particular homenaje al avión de mis sueños, el Lockheed F-117 Nighthawk. Su primer vuelo operativo fue el mismo año en que nací, y permaneció operando en secreto hasta que se decidió mostrarlo al público en los 90. Una pintura de poliuretano y microesferas de hierro, unido a su fuselaje facetado, lo hacían indetectable al radar. Una pasada.