Es una pequeña obra de arte en vidrio soplado, diseñada y fabricada en España de forma completamente artesanal. Esta copa parece nacer de un viñedo, donde el vidrio captura la esencia de la uva, su forma, su piel y su recuerdo. En la base encontramos el racimo de uvas que sostiene delicadamente un cáliz que tiene marcas irregulares que evocan las huellas de las uvas al ser prensadas, como si el tiempo hubiese detenido su superficie. Es una pieza sensorial: al tacto, su relieve recuerda a la piel tersa de la fruta; a la vista, un homenaje al vino antes de nacer. No hay dos iguales, cada copa tiene una flor única tan frágil como hermosa, destinada a embellecer el instante.porque cada una se moldea con la natural imperfección de lo hecho a mano. Es frágil, como todo lo que contiene memoria.