El concepto “foraster” en Mallorca es equiparable al “charnego” en Cataluña o “maqueto” en el País Vasco. Mi objetivo es resignificar el témino y realizar un proceso de ennoblecimiento semántico, poniendo el foco en mi propia historia familiar. La definición de “foraster” se refiere a la mano de obra de temporeros de la península que vinieron a Baleares, durante el desarrollismo, en la etapa final del franquismo, que coincidió con el boom turístico. Las primeras migraciones fueron de temporeros agrarios, que en las islas se dedicaron a la cosecha de almendra o algarroba, una la técnica era muy similar a la cosecha de la aceituna, principal fuente productiva en el norte de Andalucía, Jaén, la tierra de origen de mi madre. Con el cambio de modelo económico, de agrario al actual monocultivo turístico, muchos temporeros cambiaron de sector y se instalaron definitivamente en la isla. El fenómeno migratorio en la España franquista se produjo dentro del marco estatal, las fronteras estaban cerradas, y solo se empezaron a abrir a través de las políticas de Manuel Fraga, en ese momento ministro de Turismo, para importar divisa extranjera, de mayor valor, a través de un intercambio de ocio y servicios. La reforma agraria, que nunca llegó a aplicarse durante la Segunda República, quedó diluida por la guerra y la dictadura. El modelo del campo español pasó de ser casi feudalista a capitalista, con la transición democrática. Por la entrada de esta divisa extranjera, y el paradigma de desarrollo que esto significaba en las zonas mediterráneas, las islas se convirtieron en un polo de atracción para las poblaciones más empobrecidas, expulsadas del campo. Algunos temporeros regresaron a sus pueblos, cargados de souvenirs de Mallorca, que no eran precisamente recuerdos de sus vacaciones. Algunos permanecieron en las islas, algunos hicieron familia con agentes locales, en una de ellas nací yo. Mi madre ha plantado olivos de Jaén en su jardín. Mi primo Ángel, después de años dedicados a la hostelería, ha vuelto al campo, actualmente tiene una ganadería de ovejas y toros bravos en Mallorca. La finca hace frontera con el aeropuerto de Palma, el tercero de España por volumen de pasajeros y el más rentable del país. AutoediciónFotografías: María José Ribas Bermúdez y archivo familiar.Texto: María José Ribas Bermúdez y Marcos Augusto Lladó.Primera Edición 100 copiasLanzamiento: Abril 2025Formato: Tapa Blanda con troquel.220 x 270 mmFotos en color.Páginas: 112Idioma: Español / Inglés.