El Granizo es un queso artesano de leche cruda de cabra, de coagulación láctica con una corteza de geotricum candidum por fuera que esconde trufa por dentro. Una combinación explosiva. Las trufas negras le dan un sabor muy aromático y agradable con un final duradero. Normalmente los quesos con trufa suelen ser curados y de oveja o vaca, pero para este queso en concreto utilizamos una tecnología actual muy curiosa; se trata de un queso de coagulación láctica, por lo que se deja un día acidificar, una vez está cuajada la leche se desuera durante 24h y posteriormente se mete en cámara durante otro día más mezclado junto con la trufa y sal. Una vez han pasado tres días de elaboración comienza ya el proceso de darle forma al queso; se debe coger con la mano y darle forma redondeada una a una, teniendo muchísima precaución para que no se rompa, finalmente se deja en el obrador dos días más a temperatura ambiente para que el geotrichum haga su efecto y comience a formarse esa corteza tan peculiar que le sale y que en Albacete la gente llama “cerebro” y en muchos otros lugares se la conoce como la corteza «inteligente«, por razones obvias. Por lo tanto para hacer este queso se necesita mucho tiempo y estar cuidándolo todos los días, ya que se quiebran y son muy delicados. Debemos apreciar el trabajo manual y el esmero que se le pone a cada una de las bolas. A pesar de que es un gran queso de cabra, al no ser excesivamente fuerte, puede convencer a las personas que piensan que no les gusta el queso de cabra, a reconsiderar esa opinión. Este queso tanto por su forma como por su sabor sin duda será la estrella en una tabla de queso.