El mango Osteen de Granada se cultiva en la costa tropical andaluza, una de las pocas zonas de Europa donde esta fruta encuentra las condiciones adecuadas para desarrollarse con plenitud. La combinación de temperaturas suaves, influencia mediterránea y muchas horas de sol permite una maduración pausada, dando lugar a frutos de buen calibre, piel violácea y una pulpa firme, jugosa y muy aromática. Su sabor es dulce, redondo y equilibrado, con muy poca fibra y una textura especialmente agradable en boca. Destaca por su elegancia y por ese punto exótico y perfumado que lo convierte en una de las frutas más atractivas del final del verano y comienzo del otoño. Rico en agua, fibra, vitamina C, provitamina A y antioxidantes naturales, es una fruta refrescante, nutritiva y muy interesante desde el punto de vista nutricional. Se disfruta especialmente en fresco, cortado solo o en ensaladas, pero también funciona muy bien en batidos, postres, salsas, ceviches o acompañando yogures y platos salados. Cuando está en su punto, el mango Osteen ofrece una pulpa carnosa y un sabor envolvente que hacen que cada bocado resulte especialmente placentero.