Mango Pascual Injertado Disfrute en su hogar una de las variedades de mango más apreciadas por su extraordinario sabor y excelente calidad de pulpa. El Mango Pascual Injertado produce frutos de pulpa amarillo intenso, extremadamente dulce, jugosa y prácticamente libre de fibras, convirtiéndose en una excelente opción tanto para consumo fresco como para múltiples preparaciones culinarias. Al ser un árbol injertado, conserva fielmente las características de la variedad original y comienza a producir mucho antes que un árbol sembrado por semilla. Bajo un buen manejo y condiciones adecuadas, puede iniciar producción aproximadamente entre 2 y 4 años después de la siembra. ¿Qué hace especial al Mango Pascual? Frutos de excelente calidad y muy apreciados en Puerto Rico. Alto contenido de azúcares naturales que le proporciona un sabor intensamente dulce. Pulpa color amarillo brillante. Textura suave, cremosa, muy jugosa y prácticamente libre de fibras. Excelente para disfrutar fresco, preparar batidas, jugos, helados, postres y mermeladas. Árbol vigoroso, productivo y de larga vida. Ideal para quienes desean cultivar una variedad premium de excelente sabor en su hogar o finca. Su combinación de dulzura intensa, baja acidez y pulpa prácticamente libre de fibras hace que muchas personas lo consideren uno de los mejores mangos para consumo fresco. Crecimiento del árbol El Mango Pascual desarrolla un árbol vigoroso con una copa amplia y bien ramificada. Mediante podas periódicas puede mantenerse a una altura manejable, facilitando la cosecha y el mantenimiento. Prefiere: Pleno sol (mínimo 6 a 8 horas diarias). Suelos fértiles y con excelente drenaje. Climas cálidos y tropicales. Siembra en el suelo Paso 1 Seleccione un lugar que reciba abundante sol durante todo el día. Paso 2 Abra un hoyo aproximadamente el doble del ancho del cepellón. Paso 3 Mezcle la tierra extraída con composta o humus de lombriz para enriquecer el suelo. Paso 4 Siembre manteniendo el punto del injerto varios centímetros por encima del nivel del suelo. Nunca entierre el injerto. Paso 5 Riegue abundantemente inmediatamente después de sembrar. Paso 6 Coloque una capa de mulch o material orgánico alrededor del árbol, evitando el contacto directo con el tronco. ¿Puede sembrarse en tiesto? Sí. El Mango Pascual puede cultivarse exitosamente en recipientes grandes cuando se mantiene mediante podas. Se recomienda: Tiesto de 25 a 40 galones. Sustrato de excelente drenaje. Ubicación a pleno sol. Podas periódicas para conservar un tamaño compacto y facilitar la cosecha. Es una excelente alternativa para patios, terrazas y espacios donde no es posible sembrar directamente en el suelo. Riego Durante el establecimiento: Regar 2 a 3 veces por semana, dependiendo de las lluvias y del drenaje del terreno. Una vez establecido: Regar cuando el suelo comience a secarse. Evitar encharcamientos prolongados, ya que pueden afectar el sistema de raíces. Fertilización recomendada Una nutrición adecuada permitirá que el árbol desarrolle un sistema de raíces fuerte, un crecimiento vigoroso y una producción abundante de frutos de excelente calidad. Abono granulado Para obtener los mejores resultados, recomendamos aplicar Abono 17-8-20 con micronutrientes, una fórmula ideal para estimular el crecimiento saludable y favorecer la futura producción de árboles frutales. Frecuencia de aplicación: Árboles sembrados en el suelo: cada 2 a 3 meses. Árboles sembrados en tiestos: cada 6 a 8 semanas, utilizando una cantidad menor debido al volumen limitado del recipiente. Distribuya el fertilizante alrededor de la línea de goteo del árbol, evitando colocarlo directamente sobre el tronco. Posteriormente riegue para facilitar la absorción de los nutrientes. Materia orgánica Como complemento, recomendamos aplicar humus de lombriz o composta dos o tres veces al año. Estos aportan materia orgánica, mejoran la estructura del suelo, estimulan el desarrollo radicular y favorecen la actividad biológica, ayudando a mantener un árbol más saludable y productivo. Poda Después de la cosecha o durante el crecimiento: Elimine ramas secas, enfermas o cruzadas. Mantenga una copa abierta que permita una buena entrada de luz y circulación de aire. En árboles sembrados en tiestos, la poda ayuda a controlar el tamaño y facilita el manejo y la cosecha.