El melocotón amarillo de Navarra madura durante los meses de verano aprovechando los días cálidos y el contraste de temperaturas propio de muchas zonas frutícolas del norte peninsular. El resultado es una fruta carnosa, aromática y de pulpa amarilla, con una textura firme que va volviéndose más jugosa conforme alcanza su punto óptimo. Su sabor es dulce e intenso, pero conserva una agradable frescura que evita que resulte pesado. Su aroma es una de sus grandes señas de identidad y anticipa una carne jugosa, fragante y llena de matices. Aporta agua, fibra, vitamina C, potasio y carotenoides naturales, especialmente presentes en las variedades de pulpa amarilla. Es una fruta ligera, hidratante y especialmente apetecible en los meses de calor. Se disfruta principalmente en fresco, dejando que madure hasta alcanzar la textura deseada, pero también es extraordinario en tartas, compotas, mermeladas, ensaladas, yogures o ligeramente marcado a la parrilla. Cuando está en temporada, su perfume y jugosidad explican por sí solos por qué es una de las grandes frutas del verano.