¿Labial o sérum? La marca no se decide y nosotras tampoco. Elige tú cómo llamarlo. Por un lado, el color: buen pigmento, intensidad modulable y un acabado pulido. Una capa deja un velo; si aplicas más, el color sube. Por otro, el cuidado: lleva ácido hialurónico, un derivado del retinol y vitamina E, con aceites de argán y jojoba y manteca de karité. En el momento notas que hidrata, se desliza con facilidad y se funde con el labio. Con el uso, los labios se ven más suaves, lisos y nutridos. Está disponible en cuatro tonos: Salma (novedad): un rojo neutro que se construye capa a capa, del velo suave al rojo de pleno. Acabado semimate. Carmen: ese rojo que necesitamos tener cerca, porque da confianza. Intenso, con un punto coral. Acabado semimate. Gloria: un rosa que alegra la piel y el ánimo. Acabado brillo. Eva: un nude discreto, mate e interesante. ¿Carmen o Salma? Ambos son rojos y semimate, pero tienen carácter distinto. Carmen es más vivo, con ese punto coral que da luz a la cara desde la primera pasada. Salma es más neutro y se deja dosificar: una capa para la oficina, tres para la noche.