Las piezas dramáticas que Manuel Zeno Gandía escribiera hacia la déca-da del setenta del siglo XIX son prácticamente desconocidas. José LuisGonzález, en Literatura y sociedad en Puerto Rico, había recurrido ala descripción que Francisco Manrique Cabrera había expuesto en suHistoria de la literatura puertorriqueña (1955) para describir el vacíoque implicaba el hecho de que esas obras no se habían publicado aún.Manrique Cabrera había obtenido permiso para leer los manuscritos yafirmaba que se trataba de “comedias” de salón. No obstante, aunqueeso podría afirmarse de las dos primeras, Un matrimonio a oscuras o Eldemonio son los celos (1873) y Entre diez y doce (1876), no correspondea la inconclusa Federico Trenk (1870-1876), cuyo primer acto demues-tra que se trataba de una tragedia y que pretendía extenderse a los tresactos. Para Manrique Cabrera se trataba del crisol por el cual el lenguajede Zeno Gandía lograría alcanzar el punto culminante que ostentaría ensus novelas posteriores.Más allá de los juicios del historiador, estas piezas dramáticas de ZenoGandía muestran otra vertiente de su insigne obra. En ellas, el lector seacercará a otro arte íntimo, juguetón, risueño y despreocupado. Impac-tan la libertad que el autor otorga al actor para que cree en la escena se-gún su propio juicio, el diálogo de los personajes con el público, la actua-ción dentro de la actuación, por no hablar del teatro dentro del teatro, yla ironía con que las terribles situaciones de tensión y duda se resuelvenen encantadores finales. Esperamos que Obras dramáticas inéditas, deManuel Zeno Gandía , contribuya a formar una visión total de la obra deuno de nuestros mayores novelistas.Autor: Manuel Zeno Gandía