Esta pieza destaca por su combinación de verde y morado en tonos profundos, creando una atmósfera más intensa y misteriosa. Los colores oscuros evocan el océano en momentos de profundidad y calma, cuando el mar se vuelve más denso, más silencioso y lleno de energía. La obra juega con los contrastes de color para generar movimiento sobre la tabla, como si las formas estuvieran fluyendo dentro del agua. Dependiendo de la luz, los tonos verdes y morados revelan diferentes matices, haciendo que la pieza cambie y cobre vida. Inspirada en la sensación de deslizarse sobre una longboard, esta tabla representa una conexión más tranquila y fluida con la ola. No se trata de velocidad, sino de estilo, equilibrio y de disfrutar cada segundo sobre el agua.