La Passiflora caerulea, también conocida como flor de la pasión o pasionaria, es esa planta trepadora que parece salida de un sueño psicodélico. Sus flores, una mezcla de violetas, blancos y azules con formas hipnóticas, son capaces de detener el scroll de cualquiera. Es una enamorada del sol, así que si tienes una terraza soleada o una pared aburrida que pide a gritos vida y color, ella se encargará del resto. Le gusta trepar, así que dale algo por dónde subir (una celosía, una reja, ¡lo que tengas a mano!) y verás cómo se pone creativa. ¿Riegos? Moderados. Lo curioso de esta belleza es que no solo es decorativa: su fruto es comestible y sus hojas se han usado tradicionalmente por sus propiedades relajantes y antiestrés. Se usa ampliamente en infusiones para dormir. Vamos, que es bonita, útil y encima buena compañía. Una planta con alma viajera que convierte cualquier rincón en un paraíso botánico. Ideal para quienes quieren una planta de crecimiento rápido y fácil de cuidar. ¿Te atreves a dejar que se apodere de tu espacio? Si quieres conocer en detalle más, no te pierdas nuestra guía sobre cómo cuidar passiflora y problemas o enfermedades comunes de la passiflora