El crisantemo japonés, conocido como kiku, es una de las flores más importantes de Japón. Considerada la flor nacional del país y emblema de la Casa Imperial Japonesa, ha sido durante siglos un símbolo de longevidad, buena fortuna y energía vital. Los japoneses lo conocen como la flor solar. Sus pétalos radiantes recuerdan a los rayos del sol y por ello fue adoptado como símbolo del emperador. Aún hoy, el llamado Trono del Crisantemo recibe su nombre de esta flor, que sigue ocupando un lugar especial en la cultura y las tradiciones japonesas. También existe la creencia popular de que el crisantemo ayuda a atraer la buena energía y a proteger el hogar, convirtiéndolo en una flor asociada al bienestar, la armonía y la renovación. Estos pendientes reinterpretan esa flor clásica a través de un diseño inspirado en las composiciones del tatuaje japonés: pétalos que se abren en capas, líneas definidas y una presencia gráfica clara, como si se tratara de un pequeño flash floral convertido en joya. La flor está grabada en metacrilato y pintada a mano con pigmento dorado metalizado. Las líneas doradas recorren los pétalos evocando el espíritu del kintsugi, el arte japonés que encuentra belleza en las marcas y las transforma en parte de la historia de cada pieza. La base está realizada en metacrilato azul nacarado, un material que reacciona a la luz creando reflejos iridiscentes y cambiantes. Según el ángulo, los pétalos pueden brillar entre tonos azul profundo, plateado o perlado, generando una sensación de movimiento y luminosidad constante. El resultado es una pieza ligera pero con presencia, donde el contraste entre el azul nacarado y el dorado hace que la flor parezca capturar la luz. • Material: Metacrilato nacarado• Color: Azul turquesa• Aros: Acero inoxidable• Tamaño total del pendiente: 5 cm• Ligero y cómodo