Prisma no entiende de neutrales. Construida a partir de paneles triangulares en piel lisa y ante, cada cara refleja un color distinto gris piedra, azul pálido, rosa empolvado, crudo como si alguien hubiera decidido que un bolso podía ser también una obra de arte portátil. La estructura geométrica y facetada no es un capricho estético: es una declaración. Cada costuras es una línea de diseño, cada unión entre paneles un detalle de construcción que exige precisión y criterio. El cierre de cremallera dorada y la correa de asa única en piel natural completan una pieza que se lleva al hombro con la misma actitud con la que se cuelga un cuadro en una pared. Para quienes no buscan pasar desapercibidas. Para quienes entienden que el color, usado con intención, es la forma más sofisticada de atrevimiento.