El sésamo blanco es un ingrediente muy versátil, perfecto para aportar textura, sabor suave y un toque decorativo a tus recetas. Sus pequeñas semillas tienen un sabor ligeramente tostado y delicado, ideal para usar tanto en platos salados como en algunas elaboraciones dulces. Es perfecto para preparar panes, ensaladas, bowls, sushi, noodles, verduras, carnes, pollo, pescados, hummus, salsas, rebozados y recetas asiáticas o mediterráneas. También puedes usarlo como toque final para dar más presencia y textura a tus platos. El sésamo blanco combina muy bien con soja, miel, limón, ajo, jengibre, aceite de oliva, aceite de sésamo, arroz, pollo, verduras y pescados. Es un básico práctico para tener siempre en la despensa si quieres mejorar tus recetas de forma sencilla. Usos recomendados Úsalo en panes, ensaladas, sushi, pokes, bowls, noodles, verduras salteadas, hummus, rebozados, pollo, pescados, arroces, salsas y recetas asiáticas. Por qué te va a gustar Con el sésamo blanco puedes dar un toque crujiente, visual y sabroso a tus platos en segundos. Es fácil de usar, combina con muchísimas recetas y queda muy bien como acabado final. Modo de uso Añade al gusto directamente sobre el plato o incorpóralo durante la preparación. Para potenciar su aroma, puedes tostarlo ligeramente en una sartén sin aceite durante unos segundos, removiendo para evitar que se queme. ¿Quieres el truco completo para tostarlo bien? Tenemos una guía completa sobre el sésamo blanco.