Karla Hernando Flores Pintura Óleo en madera 104 x 88 x 2.5 cm (dípticos de 88 cm) Esta obra en formato díptico captura un momento de intenso simbolismo: la siembra de una semilla en la tierra. Las dos manos, delicadamente posicionadas en cada lienzo, se encuentran en el acto de depositar la semilla, que descansa en el centro donde los dos lienzos se unen, enfatizando la importancia de la unión. La dualidad implícita en la imagen invoca la necesidad de una pareja para la creación de vida, una metáfora de la colaboración y complementariedad. Los tonos terrosos que dominan la parte inferior de la composición se contraponen con la suavidad y la luz que emana de las manos, sugiriendo que el toque humano es vital en el ciclo de la vida. La obra es una meditación sobre el arte de la creación, tanto en la naturaleza como en la expresión humana.