Se abre en una cama de 140 × 190 y solo ocupa 180 cm de pared: diez centímetros menos que el MINATO para la misma cama. La apertura es italiana, que es la buena: tiras de una cinta, el respaldo y el cabezal se empujan hacia delante y se convierten en el pie del colchón. No hay que quitar los cojines ni apartar la mesa de centro, y se hace en un gesto. El colchón es viscoelástico de 12 cm en dos densidades —tres centímetros a 40D encima de ocho a 25D—, o sea que es para dormir de verdad, no para salir del paso una noche. De sofá se queda a 48 cm de asiento y 60 de fondo, con el brazo a 64: se sienta uno recto, como en un sofá normal. Aguanta 200 kg. Llega en un bulto de 96 kg y prácticamente montado —solo hay que fijar los reposacabezas y apretar dos tornillos—, pero hacen falta dos personas para moverlo. En beige, gris y taupe.