Tracklist: Lado A: A1 Can't Make You Mine ... A2 Better Things ... A3 Ghetto Lament ... A4 Let Love Groove Me ... Lado B: B1 Motherland ... B2 Black Diamond ... B3 Magic Minstrel ... B4 So I Say To You ... B5 Almaz Interlude ... “Magic” captura a Sylvia St. James en un punto donde el soul sofisticado, el funk y la sensibilidad disco todavía podían convivir sin sentirse separados por etiquetas. Publicado originalmente en 1980, el álbum se mueve con una elegancia muy de fin de era: grooves pulidos, arreglos amplios y canciones que pueden pasar de la pista a un momento más introspectivo sin perder coherencia. En cabina, esa flexibilidad es precisamente parte de su atractivo. “Let Love Groove Me” y “Black Diamond” son los cortes más inmediatos para un selector que busca levantar el pulso sin romper la narrativa del set. Tienen una sensación bailable y luminosa que puede funcionar muy bien entre disco, boogie, soul moderno y rare groove. “Ghetto Lament” y “Motherland”, en cambio, abren un espacio más profundo y contemplativo, útiles cuando queremos bajar la presión sin perder presencia rítmica. El breve “Almaz Interlude” también suma como pieza de transición dentro del flujo del álbum. La producción corre a cargo de Larry Dunn y Lenny White, y Don Blackman participa como compositor y tecladista. Ese núcleo creativo ayuda a explicar por qué el disco suena tan armado: no depende de un solo tema fuerte, sino de una secuencia donde cada lado sostiene su propia dinámica. Para DJs, eso lo vuelve más interesante que una reedición puramente de archivo; hay material para distintos momentos de la noche y para sets que conectan soul, funk, disco y sonidos más suaves sin caer en cambios bruscos. También nos interesa por lo que representa como objeto. Esta es la primera reedición en vinilo del álbum, remasterizada y cortada por Alex Wharton en Abbey Road Studios, prensada en 180 gramos y limitada a 500 copias numeradas a mano. Es una edición pensada tanto para quien realmente va a tocar el disco como para quien lleva años siguiendo esa zona menos obvia del soul estadounidense. Más de cuatro décadas después, “Magic” sigue funcionando porque no intenta encajar en una sola casilla. Tiene suficiente groove para la pista, suficiente detalle para la escucha y el tipo de personalidad que hace que un selector quiera volver a revisarlo con calma. Ver más