Ácida de verdad. No ese limón tímido que se rinde al azúcar a los dos segundos, sino la acidez que te hace cerrar los ojos y volver a por otra cucharada. Y encima, merengue sedoso, tostado, sin ese dulzor que empalaga.El ingrediente mandaLimón fresco exprimido en el obrador el mismo día. Ni concentrado, ni aroma, ni corrector de acidez. Si el limón no está bueno, la tarta no sale — así de simple.Por qué es difícilEl merengue no perdona: dos grados de más y se corta, dos de menos y no cuaja. Sin gluten, además, la base tiene que sostener una crema muy húmeda sin ablandarse. Han sido años de ajustar esa proporción hasta que la tarta llega entera a la mesa y se corta limpia.Cuándo pedirlaEs nuestra más vendida y la que más gente pide repetir. Funciona después de una comida pesada, en un cumpleaños de verano, o cuando quieres quedar bien sin arriesgar.