Hay espacios que no necesitan ruido para tener presencia. Esta vela está pensada para ellos. El té blanco abre con una frescura limpia y discreta, acompañado de lavanda que suaviza el ambiente sin dominarlo. Conforme avanza la quema, el roble y el sándalo emergen en base dejando una estela cálida, amaderada y continua que permanece en el espacio mucho después de apagar la flama. Elaborada con cera de soya natural vertida a mano, en vaso de vidrio soplado artesanal de Jalisco. Cada pieza es única: ligeras variaciones en forma, textura y tonalidad son parte de su carácter hecho a mano. Incluye disco antipolvo y bolsa de algodón reutilizable, lista para regalar sin empaque extra. Ideal para oficinas en casa, recámaras minimalistas o cualquier rincón que merezca un aroma con carácter.