El tomate RAF de Almería nace en una tierra especialmente ligada al cultivo del tomate, donde la combinación de sol, condiciones de cultivo controladas y experiencia agrícola permite desarrollar frutos de enorme personalidad. Su aspecto irregular, con tonos verdes y rojizos a medida que madura, anticipa una pulpa firme, jugosa y llena de sabor. Su gran protagonista es el equilibrio entre dulzor y acidez. Tiene un sabor profundo, intenso y persistente, con ese punto ligeramente salino y fresco que hace que un buen RAF prácticamente no necesite acompañamiento. Aporta agua, fibra, vitamina C, potasio y antioxidantes como el licopeno y otros carotenoides. Además de sus cualidades nutricionales, es uno de esos productos en los que el verdadero atractivo está en disfrutar de su sabor natural. La mejor manera de consumirlo es prácticamente sin tocarlo: cortado, con un buen aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal. También resulta extraordinario en ensaladas, con quesos, ventresca, anchoas o simplemente acompañado de pan. Cuando el tomate tiene esta intensidad, cuanto menos se le haga, mejor.