Hay colores que llegan cada temporada y otros que tienen ese punto especial que hace que siempre quieras volver a ellos. MÍA juega con el contraste perfecto entre el chocolate y el crema, dos tonos cálidos que convierten una zapatilla cotidiana en una pieza capaz de darle intención a todo el look. Imagínatelas con unos vaqueros rectos y un jersey claro en los primeros días de otoño, con pantalones beige para un look más cuidado o simplemente con tus básicos favoritos cuando quieres verte bien sin complicarte. Ese contraste oscuro consigue que hasta el conjunto más sencillo parezca mucho más especial. MÍA tiene ese equilibrio entre lo clásico y lo diferente que hace que quieras ponértelas una y otra vez. De esas zapatillas que compras pensando en un look y terminas combinando con medio armario.