Suave, envolvente y adictiva. Esta vela huele a caricias, a calma y a ese instante en el que todo se detiene.La vainilla de Madagascar desprende un aroma cremoso, con un toque exótico y reconfortante que transforma cualquier rincón en un refugio cálido y acogedor. Ideal para quienes buscan una fragancia dulce pero equilibrada, capaz de convertir lo cotidiano en algo especial. ¿Qué la hace especial? - Hecha a mano en pequeños lotes, con mimo y atención al detalle. - Elaborada con cera de soja 100% natural, biodegradable y sin parafina. - Sin aditivos, con fragancias de alta calidad libres de ftalatos y disruptores endocrinos. - Vegana y no testada en animales. - Su combustión es limpia y duradera. - Presentada en un recipiente de cristal reutilizable, la hace elegante y versátil.Un formato de 300 g (unas 50 h de duración) ideal para regalar o disfrutar en casa. Advertencia: Puede provocar un impulso irresistible de ponerse el pijama antes de tiempo y no salir del sofá.